Violeta observaba por la ventanilla del coche mientras el tráfico avanzaba lentamente hacia el centro financiero de la ciudad. A cada minuto que pasaba, el nudo en su estómago se hacía más apretado.
Aquel era su primer día oficial en la empresa Rothwell como parte del equipo de promoción, y aunque intentaba convencerse de que no había motivo para estar nerviosa, sus manos temblaban sobre el regazo.
Liam conducía con calma, vestido con un traje azul oscuro impecable. No dejaba de mirarla de reoj