Brian fue el primero en reaccionar. Al ver a Sofía, su cuerpo comenzó a temblar levemente, incapaz de creer lo que tenía frente a los ojos. Ella estaba viva. Después del disparo que él mismo le había dado, después de cargar con la certeza de su muerte, ahora estaba allí, de pie, con un brillo de vida en la mirada.
Por un instante, el alivio recorrió su pecho y su corazón latió con fuerza, como si la esperanza de una segunda oportunidad le fuera concedida. Pero ese alivio se desmoronó en cuanto