—¿Qué? —repitió Karla, su voz un hilo de confusión.
—Nos casamos porque no pudimos esperar más. —Adrián llegó al rescate. Su movimiento fue fluido, calculado. Se puso al lado de Valeria y, con un gesto posesivo y tranquilizador, la abrazó por el hombro, atrayéndola contra su costado.
Valeria se puso rígida al contacto, pero no lo apartó.
—Yo amo a tu hermana —dijo Adrián, su voz sonando profunda y dolorosamente sincera. Su mirada no se apartó de Karla—. Y la razón por la que nos casamos así, si