Extra 11: Ls difícil desición.
El olor a humedad y basura del callejón parecía acentuar la frialdad de las palabras de Silas. Elena apretaba los puños, con las uñas enterradas en las palmas de sus manos manchadas de almíbar.
—No voy a huir, Silas —dijo ella, con una chispa de rebeldía que no era la arrogancia de Anastasia, sino la dignidad de Elena—. Si me voy ahora, la cooperativa muere. Milena perderá el contrato, las mujeres del barrio volverán al hambre y yo... yo seguiré siendo una sombra. Prefiero ir al juicio, deci