El viaje en el bus intermunicipal fue largo y caluroso, pero Elena no dejó de repasar el guion de ventas ni un segundo. Milena, sentada a su lado, abrazaba la caja de madera donde habían empacado las mejores muestras de mermelada de mamey, piña con coco y salsa de ají dulce.
—Elena, esto es una locura —susurró Milena, mirando sus propias manos nerviosas—. Ya yo caminé estas calles hace un año. Los gerentes de estos hoteles ni me miran. Dicen que el producto es rico, pero que prefieren las marca