Capítulo 54: Eres hermosa...
Adrián no dijo nada.
Un silencio largo y denso se instaló entre ellos, solo roto por el suave murmullo del agua del lago. Valeria se sintió aturdida; el eco de sus propias palabras vergonzosas ("mejores que yo", "ella me odia") seguía en el aire. Pero, por alguna extraña razón, se sentía más tranquila. Más ligera, por haberse expresado, aunque fuera lo primero que pensara.
De repente, la voz grave de Adrián interrumpió la noche.
—¿Sabes qué es lo que más odio? ¿Lo que he odiado toda mi vida?
Va