Capítulo 55: Espero que esta vez puedas verme...
La mano de Valeria descansaba sobre la hierba fresca, un puño tenso contra el suelo. Adrián, viendo esa tensión, lentamente puso su mano sobre la de ella. El contacto fue cálido, firme.
Valeria no quería mirarlo. Sentía que si lo hacía, la presa que contenía sus emociones se rompería por completo. Sintió las lágrimas arder en sus ojos y apretó la mandíbula.
Pero Adrián no la dejó esconderse. Con su otra mano, libre, tocó su barbilla. Fue un gesto suave, pero innegable. La obligó a girar la cabe