La fiesta seguía su curso, un torbellino de risas forzadas, adulaciones y el constante tintineo de cristal. Yo mantenía una conversación con la ingeniera Jefa de Contabilidad, una mujer aguda cuyos ojos no paraban de evaluarme, buscando quizás una grieta en la fachada del recién comprometido. Asentía en los momentos adecuados, respondía con monosílabos corteses, pero mi atención estaba dividida. Una parte de mi mente, siempre la vigilante, escaneaba el salón de forma periódica, buscando una fi