Capítulo 146: Ya no debemos nada.
El Jeep de Adrián derrapaba violentamente sobre el asfalto mojado, mientras las luces de los sedanes de la seguridad de Aurora parpadeaban en el retrovisor como ojos de una bestia hambrienta. La lluvia caía con tal fuerza que los limpiaparabrisas apenas daban abasto. Dentro, el aire era espeso: el jadeo de Anastasia, el motor rugiendo y el silencio tenso de Valeria, que apretaba la carpeta contra su pecho.
De repente, una figura metálica surgió de la penumbra del camino. Un coche de lujo, oscu