Capítulo 114: El frente de hierro.
La luz del alba entró en la habitación principal con una delicadeza casi reverente, tiñendo las paredes de un tono miel que suavizaba la frialdad del diseño minimalista. El polvo bailaba en los rayos de sol que cruzaban el aire, pero dentro de la cama, el tiempo parecía haberse detenido por completo.
Valeria abrió los ojos lentamente, emergiendo de un sueño profundo y sin fisuras. Lo primero que sintió fue el peso reconfortante y posesivo del brazo de Adrián rodeando su cintura, una ancla de