capítulo 113:El sabor de la verdad.
El vapor de la pasta recién servida se elevaba en espirales blancas entre ellos, cargado con el aroma profundo del queso gorgonzola y el toque fresco de la albahaca. Valeria se sentó frente a Adrián, pero no probó bocado. Sus manos estaban entrelazadas con fuerza sobre su regazo, ocultas bajo el borde de la mesa de mármol, mientras sus ojos se clavaban en cada movimiento de él con una intensidad casi científica. Estaba a la expectativa, con la respiración contenida, como si el destino de su relación dependiera del veredicto de esa salsa italiana.
Adrián, consciente de la mirada fija de Valeria, se tomó su tiempo. Con una elegancia natural, hundió el tenedor en el plato, enrollando un nido perfecto de pasta. Valeria lo observó fijamente, analizando la tensión de su mandíbula, esperando cualquier gesto de rechazo o cortesía forzada. Cuando él finalmente llevó el bocado a su boca y cerró los ojos, el silencio en el ático fue absoluto.
El sabor golpeó el paladar de Adrián con una ca