El aire de Calabria no era como el de Islandia; era pesado, cargado de salitre, humedad y el aroma rancio de la corrupción que se filtraba en los puertos privados controlados por la 'Ndrangheta. El yate de lujo, propiedad de una de las empresas fantasma de Helena Karagiannis, atracó en un muelle oculto cerca de Gioia Tauro al amparo de una luna menguante.
Bianca bajó la pasarela con una elegancia depredadora. Su cabello chocolate brillaba bajo las luces del puerto, y su vestido de seda negro, c