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Decidí arriesgarme a dejar sueltos los caballos, que parecían a gusto en aquel rincón del pueblo desierto, y me encaminé a la casa del cazador.

Allí encontré a Finoa dormitando con la cabeza apoyada en el jergón donde el príncipe dormía. Tea y Marla molían dagda con los morteros en sus regazos, sentadas lado a lado en el banco bajo la ventana del comedor, conversando en susurros como las viejas amigas que eran.

La dagda limpió completamente la herida y la sangre del príncipe e

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Angellus RubalcavaAparte... ¿no se dió cuenta que solo una palabra suya bastó para que el Alfa se detuviera? Si en verdad el Alfa fuera intransigente, injusto y con "sed de venganza" hubiera acabado con todo el pueblo en ese momento y sin embargo, hasta los custodió a su nuevo hogar! Está muy equivocada! reacciona!
Angellus RubalcavaSiento que Risa no dimensiona bien el atentado, y no es capaz de entender las reacciones del Alfa, que claro que son justificadas. Conoce a Tea... y fué ella quien provocó al Alfa ¿por qué lo juzga? ella siempre justificó a quienes la agredían y no debía hacerlo...
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