Mundo ficciónIniciar sesiónLa emoción me había quitado el apetito, y me aseé con agua apenas tibia en mi impaciencia. Ignoraba a qué hora vendría, pero no me importaba esperarlo toda la noche. Vestí el enagua que él me regalara y se me ocurrió colgar la ancha cinta bordada que Aine me diera del pestillo del panel, del lado de la escalera.
Regresaba hacia las sillas frente al hogar, la cinta negra para cubrirme los ojos lista en mis manos, cuando escuché sus pasos apresurados bajar la escalera.
Terminé d







