Mundo ficciónIniciar sesiónLa noticia de que Tea viviría en Iria corrió como fuego entre las mujeres de servicio, primero en el castillo, luego en el pueblo de las madres. Dos días después, Helga nos recibió en la arcada de madera con varias más, y precedieron nuestra carreta hacia una bonita casa de dos plantas en el sector occidental, con un jardín posterior que tenía espacio de sobra para la huerta que planeábamos.
—La señora Mora nos encargó que la preparáramos para ti —le dijo Helga a Tea, mientras dos muj







