Mundo ficciónIniciar sesiónIsabel nunca imagino que la vida le podía cambiar tanto, a sus 19 años de edad, paso de ser una simple camarera de cafetín a ser la elegida para convertirse en la esposa de un hombre que le dobla la edad. Desde luego esta persona no era cualquier individuo, bajo su ignorancia, Isabel desconocía que los hombres lobos concurrían en su pueblo y para su sorpresa se entera que ellos existían justo cuando también descubre que era la prometida de un lobo. Y no de cualquier lobo, sería la prometida del alpha de la manada, por designios de la diosa de la luna, Isabel descubre que ella era deseada por el líder de una jauría de lobos quien resultó ser el tío de su mejor amiga. Damián Driscoll, un imponte CEO y abogado en la ciudad de Boston, como cualquier otra persona lleva una vida completamente normal, pero su verdadera naturaleza es otra; era el alpha de su manada quien termina prendado de una humana. A su llegada al pueblo donde nació, descubre que una humana era su prometida y para más sorpresa se da cuenta que la acepta tal y como es, sin importarle la naturaleza de esta joven. ¿Quién era él para llevarle la contraria a los deseos de la diosa de la luna? Sin medir las consecuencias de sus actos, esa misma noche que la conoce, el alpha decide marcar a su pareja para protegerla de los peligros que pronto la asecharían, nada más por ser elegida para ser su esposa y madre de sus cachorros híbridos.
Leer másOregón-Portland.
—Buenos noches, Isabel—la castaña voltea para ver a su mejor amiga Nina, la joven le sonríe risueña mientras que se aproxima al mostrador. —¡Nina! ¿Qué haces a esta hora aquí? —Estaba aburrida en casa y me escape un rato para venir a por uno de los postes de esta tienda. —¡¿Te escapaste?! —pregunta incrédula abriendo los ojos. Nina sonríe divertida mientras que ve la exhibición de postres, sus ojos brillan con intensidad al no saber cuál elegir. —Nina… —Vale, vale, no es que me haya escapado de verdad, solo que me salí de casa. Eso es todo. Isabel no comprendía de qué manera vivía su amiga, era como si su casa fuese una prisión. Siempre le decía que tenía que estar fugándose para poder tener un poco de libertad. Pero no entendía porque lo hacía. Sabía que los padres de ella habían fallecido hace años, y que vivía en casa bajo el cuido de la servidumbre y de un allegado a su familia que la visita con constancia. Pero era todo lo que sabía de ella. Realmente era muy extraño. —¿No te meterás en problemas por haberte escapado? —Por supuesto que no, no seas tonta Isabel—la pelinegra sonríe mientras que niega —. Dame de esos tres que están allí. Isabel obedece y le sirve los postes para llevar, mira a su amiga y le sonríe. —Deberías de venir a casa uno de estos días. —¡No lo sé! —¿Por qué no? —tengo mucho trabajo aquí en la tienda. —Si, entiendo. Pienso que trabajas mucho. La castaña se queda callada, debía que trabajar, ella no tenía el privilegio de su amiga que podía vivir tranquila sin tener que trabajar a diario. A cambio de ella, estaba sola sin la ayuda de ningún familiar. —Quizás luego. —Está bien, pero tiene que ser pronto antes de luna llena —Isabel frunce el ceño ante aquella respuesta. —¿de qué hablas? ¿Por qué antes de luna llena? —la pelinegra afina la mirada. —No es nada. Adiós, ya debo irme. Isabel la ve alejarse y se queda desconcertada por sus palabras, Nina había llegado a Portland hace como dos años, empezó a frecuentar el café donde ella trabajaba y desde entonces se hicieron buenas amigas. Ella le había contado poco de su familia, parecía reservada y misteriosa, Nina venia de Boston, Isabel no se imaginó el cambio tan grande que tuvo que sufrir la pobre, de vivir en la ciudad a pasar a residenciarse en un pueblo. —¿Vas a trabajar o a pensar? —la castaña da un respingo al escuchar la voz de su odioso jefe, ella lo mira de reojo y pilla la intensa mirada de sus ojos, la joven pone los ojos en blanco y se acerca a atender a otros clientes. […] Nina camina por la carretera que la lleva a casa, mientras iba comiendo de uno de sus postres y pensando en su amiga, en la única amiga que tenía en ese pueblo. De la nada la joven siente unos pasos muy cerca de ella que la hacen detenerse. Mira por encima de su hombro y aspira profundamente, olía a frio, hielo, agua, tierra húmeda y a algo más… —No te han dicho que no debes salir sola por las noches —su corazón empieza a latir con fuerza, pero mantiene su postura erguida. —¿Y eso a ti que puede importarte? —Me pregunto qué dirá él cuando se entere que te he encontrado sola caminando a casa, y me parece que estas muy lejos. Nina mira el camino y sabe que aún le faltaba mucho para llegar a casa, frunce un poco el ceño al sentir esa presencia aún más cerca. —Sera mejor que dejes de molestarme, ya me tienes harta con tus acosos y persecuciones. Siempre terminas perdiendo. —No veo a nadie que este protegiendo tu espalda. La joven se tensa al sentir esa presencia muy cerca de ella, mira sus postres y siente pena ya que no los iba a poder degustar como deseaba. —¿Por qué no te resignas de una vez? Ya estas a una buena edad para hacerlo. —¡Ni que estuviera loca! —responde mirando de lado y con ello puede ver la presencia de aquella persona. —¿Me tienes miedo? La pelinegra tensa la mandíbula al sentir la respiración de ese sujeto contra su nuca, tenía que quitárselo de encima de una vez por todas, era una verdadera molestia. —No te daré el poder que deseas, Leandro. —¿No? —Eres un simple, omega, no eres merecedor de tanto poder, no tienes la fuerza para ser un líder y los sabes bien. En eso Nina siente como él la sujeta por la cintura acercando su cuerpo al de él, su respiración se hace presente en su nuca y eso le pone los vellos de punta. —¿Qué sabes tú de lo que puedo merecer yo? No me subestimes, Nina. —Y tú tampoco a mí. Ella lo golpea con el codo en el estómago y consigue alejarlo de su persona, la pelinegra sale corriendo hacia el bosque mientras que de sus labios brota un espeso humo blanco. Sigue corriendo y sabe que Leandro la persigue. Se detiene detrás de un enorme tronco de árbol para coger un poco de aire, aun con los dulces en la mano la joven empieza a calmar su respiración y concentrarse en su entorno, oye con detenimiento y puede oír los pasos de ese sujeto muy cerca. Traga saliva y mira en dirección a casa, tenía que llegar, sabía que Leandro no se adentraba en esas tierras. Corre en esa dirección y de la nada se topa con él que la obliga a detenerse en seco, lo ve sonreír con malicia y ella frunce el ceño. —No me voy a convertir en tu esposa, y mucho menor permitiré que encajes tus colmillos en mi cuerpo. —Sera un dolor muy rápido, te lo prometo. —Muérete. —No es la respuesta que esperaba que dijeras, pequeña. Nina sabe que no tenía más remedio, aunque fuese tan solo una cachorra de lobo tenía que defenderse o ese sujeto iba a conseguir marcarla y no pensaba convertirse en la mujer de un miserable omega traicionero.Cam observa su cuerpo desnudo lleno de aruños, mira su nuca y nota la enorme marca que le dejo. La marca de los grilletes aún se notaba, pero ya estaba casi sanado.El lobo lame la piel de la espalda de su luna hasta llegar a la altura de la marca la cual también lame con ímpetu.Segundos después se hecha al lado de su luna para mantener caliente su cuerpo humano. Ella necesitaba descansar un poco, mientras que él pensaba que era lo que harían después de esa noche.Esa marca en su cuello no pasaría desapercibida, todo el mundo detectaría el cambio en Valkiria cuando regresara a casa, cuando un lobo marcaba a su luna el resto de la manada se darían cuenta.Damián sabría de inmediato que él era el amante de su hija.Valkiria no podía regresar a casa.Baja la mirada para verla, su cola se encontraba sobre ella cubriendo gran parte de su cuerpo desnudo.[…]Zero emerge del bosque por segunda vez luego de no encontrar a su esposa por ninguna parte, dejo a su cachorro con Isabel, pero desde
—Puedes irte, no pienso detenerte. Solo me acerque aquí porque no podía dejar que mataras a este hombre, Valkiria.La loba ve a ese hombre en el suelo todo desangrado y lleno de heridas graves, luego mira a su tía quien aún seguía indefensa.—Vete, si es lo que deseas.Nina respira con fuerza, la mordida que recibió de esa niña sí que fue bastante profunda, pero se las estaba apañando para mantenerse firme ante ella. Sí intentaba atacarla de nuevo, tendría que volver a su forma lobuna y defenderse.La joven pelinegra continúa mirando a la loba albina, hasta que observa como empieza a retroceder, siente que baja un poco la guardia y entiende que Valkiria si sabía quién era ella. No había perdido la conciencia.Frunce el ceño.¿Qué significaba?¿Por qué deseaba escapar con tanto afán?Acaso ella…De la nada Valkiria retrocede y sale corriendo hacia el interior del bosque, Nina hace amago de decirle algo, pero nota que la albina tenía cierto apremio por irse.—¿Qué? —baja las manos, segu
Nina suelta el aliento y justo en ese momento escucha un grito que la alerta, observa que el centinela se pone en guardia mirando hacia el interior de aquel calabozo.—Entonces, si está allí dentro. Esos dos la han encerrado en su primera noche de celo.La joven pelinegra alza la mirada y observa la hermosa luna llena sobre ella, la observa fijamente hipnotizada por su grandiosa belleza.No obstante, esa noche no le hacía efecto la noche de luna llena ya que ella aún estaba en proceso de amamantar a su ultimo cachorro, por ende, su celo no llegaba hasta que destetara a su hijo más pequeño.Quizás era un indicio.Baja la mirada para ver la celda, el centinela no dejaba de custodiar la misma muy a pesar de que los gritos de humano pasaron a convertirse en los de un lobo muy cabreado.—Maldita sea, ya se ha convertido. Debe estar fuera de control.La joven frunce el ceño puesto que no sabe qué diablos hacer, si dejarla allí encerrada o ayudarla a escapar. Pero…¿Y si cometía un error?¿Y
La noche estaba por caer, y los instintos salvajes de Cam no le faltaban mucho por brotar, imagino que su luna se encontraba igual que él. El albino se aventuró a adentrarse al bosque luego de terminar sus servicios con los ancianos.No esperaba ver el momento de encontrarse con su luna, aunque aquellos furtivos encuentros ya lo estaban volviendo loco, la verdad es que deseaba siempre estar al lado de Valkiria.Corre en su forma de lobo hacia el lugar donde quedo en verse con Valkiria lleno de emoción, era su primer celo al lado de su luna.Entre tanto, la sangre de Valkiria comenzaba a cambiar, la podía sentir como fluía por sus venas, era sorprendente esa sensación que estaba experimentando.Cierra sus ojos un momento cuando por un momento se pierde en sus pensamientos, entiende que aquellas sensaciones se debían a los cambios que provocaba la luna llena. Jala las cadenas a sus espaldas, pero no logra liberarse, la frustración comenzaba a hacer mella en ella y en su cuerpo. No le g
Último capítulo