4. Lobos gigantes

Nina se asusta ya que al parecer no estaban solas, frunce el ceño al saber que su amiga y ella misma estaban en peligro.

—Vamos Isabel —la toma por la mano y ambas empiezan a correr por la carretera, Isabel no estaba entendiendo nada, ella solo sigue a su amiga.

—¿Qué es lo que pasa? ¿Por qué corremos, Nina?

—Corre…

En esos las dos entran en el bosque lleno de maleza, Isabel nunca había ingresado a esa parte del bosque, la joven aparta las ramas de su rostro mientras que sigue siendo arrastrada por Nina.

—Nina, detente, ya basta, no puedo continuar con todas estas ramas.

—tenemos que llegar a casa ahora mismo, corre Isabel.

—¿Qué?

Las dos salen a un pequeño claro y es cuando Isabel logra mirar, ve hacia ambos lados y no ve más que árboles, se sentía perdida en aquel lugar.

—¿Estamos perdidas?

—Claro que no, me conozco bien este bosque.

Nina olfatea profundamente hasta el punto de cerrar sus ojos, luego los abre abruptamente al darse cuenta de que estaban rodeadas.

—Mierda…

—¿Qué pasa? —Nina se coloca ante su amiga para intentar protegerla —. Nina…

—Isabel, quiero que te quedes cerca de mí.

—¿Qué dices? ¿Por qué? ¿acaso hay algún animal peligroso por aquí?

—Lo hay.

La castaña ensancha la mirada y se aproxima a su amiga, mientras que Nina no sabía cómo salir de ese problema.

—Me sorprende que hayas traído a estas tierras a esa humana indefensa, Nina. Que loba más traviesa eres.

—¡Cállate! ¿acaso no tuviste con la paliza que te dio Zero anoche?

—lastimosamente tu protector no está por ninguna parte para protegerte a ti o esa humana.

—Ni se te ocurre tocarla.

Mientras que ellos mantenían esa conversación atreves de sus mentes, Isabel no paraba de mirar hacia todos lados, escuchaba movimientos por todas partes lo que le decía que había muchos de esos animales.

Ahora entendía las palabras de su jefe, Nina era peligrosa, ¿Cómo es que la llevo al bosque donde había cientos de animales peligrosos que se las podían comer?

—Nina, creo que hay muchos de esos animales —susurra contra su oído mientras que mantiene la mirada en todas partes —. Tenemos que salir de aquí.

De la nada Isabel observa que entre los arbustos brota algo inusual y jamás visto por los ojos de cualquier persona, la joven abre sus ojos al mirar aquel enorme lobo marrón que se sitúa ante ellas dos.

—¡Dios mío! Es un lobo gigante —musita con voz temblorosa al mismo tiempo que se aferra a los hombros de su amiga.

—Cuando te diga corre, vas a correr lo más rápido posible hasta llegar a tu casa, Isabel—Nina le susurra mientras mantiene sus ojos puestos en Leandro.

—¡¿Qué corra?! —dice con un hilo de voz.

Como es que iba a correr con ese enorme lobo ante ella, era imposible que llegara a ninguna parte. Con dos pasos que diera ese animal las alcanzaría. Estaban perdidas, y en ese bosque jamás darían con sus cuerpos.

—Nina, ese lobo es enorme, ¿te has dado cuenta?

—Digas lo que le digas a esa joven jamás lograra salir de este bosque, probablemente alguno de mis chicos la tome para sí, es una humana muy atractiva e inocente —Leandro musita en la cabeza de Nina provocando que ella frunza el ceño.

—Antes tendrán que vérsela conmigo.

—Si me aceptas y dejas que te marque, prometo dejar con vida a tu preciada amiga, Nina.

La pelinegra ensancha la mirada, ¿Qué clase de trato era ese?

Ella ve como ese lobo muestra sus afilados colmillos, entre sus dientes brota una cantidad importante de saliva que cae al suelo. Empieza a dar algunos pasos hacia ella, Nina no deseaba transformarse en lobo delante de su amiga, no quería que supiera la verdad de esa manera, pero no tenía más opciones.

En eso siente que Isabel se aleja un poco de ella llevándola a mirar hacia atrás, su amiga se estaba alejando de ella debido al miedo,

—Isabel, no…

Pero Leandro ataca en ese preciso instante a Isabel, salta por encima de Nina e Isabel observa a aquella bestia que intenta atacarla con aquellos afilados colmillos que le provoca que ella caiga al suelo.

Pero una sombra oscura pasa ante ella de la nada empujando a aquel lobo lejos de ella, fue tan rápido que a duras penas y vio nada. Cuando parpadea y entra en razón mira hacia un lado y ve a un enorme lobo negro sobre aquel lobo marrón.

Era mucho más grande que el lobo marrón, casi el doble de su tamaño, Isabel frunce el ceño cuando pilla como ese lobo sujeto al lobo marrón por el cuello encajando sus colmillos hasta el punto de hacer sangrar al otro animal.

—¡Isabel! ¿estas bien? —su amiga llega a su lado y ella la ve con los ojos bien abiertos.

—Son lobos, lobos gigantes.

Nina mira hacia donde estaban ambos lobos, observa como el lobo negro muerde con furia a Leandro hasta que por fin lo suelta, Leandro chilla y corre a esconderse entre los arbustos, pero de la nada surgen muchos otros lobos más de rangos inferiores.

El lobo negro se gira lamiendo su morro ensangrentado, afina su mirada azulada y empieza a gruñir y mostrar sus dientes demostrando quien era.

Los lobos bajaron las orejas y el hocico y empezaron a retroceder poco a poco para esconderse en el bosque.

Para cuando quedan a solas, el lobo negro mira en dirección hacia las chicas, Nina se tensa toda entre tanto ayuda a su amiga a ponerse en pie.

—Nina, tenemos que salir de aquí, este lobo es mucho más grande que el otro —su amiga le suplica jalando su ropa.

—él no nos lastimara, Isabel.

—¿Qué? ¿Cómo lo sabes? —Isabel temblaba sin parar, no podía controlarse.

El lobo empezó a caminar hacia ellas sin apartar su mirada de Isabel, se sitúa ante ella y nota como la humana alza la mirada para verlo, se le notaba el miedo reflejado en la mirada.

—Porque él es mi tío Damián Driscoll.

—¿Ah?

En ese instante Isabel pierde el conocimiento y termina cayendo al suelo.

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