7. Ella no puede irse
—Porque yo he ordenado que no te iras —Damián se pone en pie para dirigirse hacia donde estaba Isabel, ella al ver a ese enorme hombre acercarse tiembla.
—No me puedes tener en contra de mi voluntad en esta casa, además, yo tengo un trabajo y si llego a faltar hoy me echaran.
—Nina es tu amiga ¿no? —señala a su sobrina, pero sin apartar la vista de Isabel —. No estarás en una prisión, tómalo como unas vacaciones.
Demian se acerca tanto a Isabel que la joven siente que sus mejillas arden, de la