6. ¿Por qué no me dejan ir?
Demian acorralada a Isabel contra la ventana, levanta un brazo para colocarlo sobre el cristal al mismo tiempo que inclina la cabeza hacia abajo, aquella humana era bastante pequeña para él.
—¿Usted también es peligroso? —ella parpadea con tanta inocencia que logra surcar una leve sonrisa en los labios de Damián.
—De vez en cuando, Isabel.
La mención de su nombre la descoloco por completo, ella solo mira a ese hombre ante ella observando sus poderosos ojos azules.
—¿Qué es lo que quiere? Si lo