Mientras Yago, la hermana menor de Nant y la amiga de esta, Sofía, se levantaban de la mesa para explorar el extenso y lujoso buffet, la madre de Nant se quedó a solas con su hija. El ambiente en el restaurante, aunque animado, se sentía íntimo en su rincón privado. La madre, con la perspicacia que solo una madre puede tener, no tardó en notar algo en el rostro de Nant. Su sonrisa, aunque presente, no llegaba a sus ojos, que parecían estar turbios por la preocupación.
—Hija, ¿qué te pasa? —le p