Con la madre de Nant satisfecha con la explicación de su hija, y la tensión de las primeras interacciones disipada, las dos se levantaron de la mesa. Juntas, se unieron a Yago, a la hermana de Nant y a Sofía, quienes ya se habían servido generosamente del buffet. Los platos rebosaban de cortes de carne perfectamente asados, ensaladas coloridas y una variedad de delicias que tentaban a la vista y al paladar. La mesa se llenó con los murmullos de satisfacción y la emoción de las tres jóvenes, que