Mientras en Veracruz se sellaban pactos de sangre y se iniciaban conversiones religiosas estratégicas bajo la brisa del mar, en la ciudad de Puebla, el ambiente en la facultad de negocios era aséptico, frío y cargado de estrés académico. Era martes de exámenes finales, y el aula estaba sumida en ese silencio tenso donde solo se escucha el rasgueo de plumas y el suspiro ocasional de la desesperación.
Nant terminó de redactar la última respuesta de su examen de Estrategia Corporativa. Se estiró d