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Alec había sido notificado por el doctor.

Miranda recibiría el alta ese mismo día. Los dos días de ausencia no fueron por desinterés, sino por la vergüenza de encarar su propia culpa. Sin embargo, allí estaba, yendo a buscarla.

Entró en la habitación y la encontró sentada al borde de la cama, terminando de vestirse. Ella levantó la mirada.

—Ahí estás. Has venido por fin a buscarme —expresó Miranda con una frialdad cortante, manteniendo el contacto visual el menor tiempo posible.

Alec se ras
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