Lucía giró la cabeza levemente, fijando su mirada en Zane, quien acababa de entrar. La tensión era palpable; ella deseaba que él revelara alguna pista sobre las verdaderas intenciones de Fernando. La expectación era un frágil hilo a punto de romperse.
Zane, sorprendido por el drama, se removió nervioso bajo la mirada de Nadine. Tras una vacilación, asintió a regañadientes. —El señor Valladares mencionó que si la señorita Nadine accedía a dejarlo pasar, no seguiría insistiendo con el licenciado