Nadine se mordió el labio y dio un paso al frente, tratando de que su voz sonara lo más melodiosa posible.
—Fernando, sé que a Lucía no le caigo bien, pero aun así la considero mi hermana. Está claro que no quiere saber nada de vos, pero seguís insistiendo... Solo quería defenderla.
Los labios de Zane temblaron de incredulidad al escucharla. Sin embargo, Fernando frunció el ceño y su mirada se volvió afilada.
—¿Estás aquí para luchar por ella? —preguntó, empujando los documentos hacia adelante