La belleza de Lucía no pasó desapercibida para las madres que charlaban en el parque. Una de ellas, con rasgos refinados y una sonrisa encantadora, se le acercó.
—Hola, ¿vos también sacaste a pasear a tu pequeña? —preguntó la mujer con calidez.
Lucía sintió una familiaridad inesperada.
—Sí, pensamos que un poco de sol de la tarde le vendría bien —respondió.
La mujer se asomó al cochecito y quedó encantada con Alisson.
—¡Es adorable! Mi hijo va a ser un rompecorazones, ¿qué tal si los juntamos d