Nadine habló en el momento oportuno, levantando la barbilla con suficiencia mientras observaba con interés la reacción de su hermana. Como era de esperar, Lucía se quedó paralizada. Solo había una habitación libre en la villa de Lomas del Guijarro: un trastero húmedo y abarrotado de trastos viejos.
Kylie la miró con un destello fugaz de incomodidad, pero la dureza de su carácter se impuso rápidamente. —Solo es para dormir, ¿verdad? No importa dónde. Son solo unos días; no es como si fueras de la