Carlos se sentó con cuidado; su voz salió baja e insegura, reflejando la opresión que se sentía en el despacho. Fernando Valladares no dijo nada de inmediato. Apoyó la cabeza en una mano, con sus ojos oscuros y gélidos escudriñando el rostro de Carlos.
Entonces Lucía quería dejarme para poder correr con este tipo, ¿eh?. Ese pensamiento hizo que el escalofrío en la mirada de Fernando fuera casi imposible de disimular. La mandíbula de Fernando se tensó y el aire a su alrededor se volvió gélido. Z