—Ve a descansar. Todavía quedan muchos ingredientes en la nevera, así que yo me encargo de la cena esta noche. Iré a buscarte cuando esté lista —dijo Lucía en voz baja.
Esta vez, Carlos no discutió. Se dirigió a su habitación con paso pesado, demasiado agotado por la presión de la oficina para protestar. Mientras tanto, Lucía se dirigió a la cocina, intentando concentrarse en las tareas cotidianas para acallar sus pensamientos.
En su habitación, Carlos se dejó caer en la cama. Sacó la pila de p