¿Cómo podía Lucía seguir intentando convencerlo de que no vendiera la propiedad? Después de todo, este era el único hogar estable que ella y Alisson habían conocido tras el infierno de la prisión. Y ahora estaban a punto de perder incluso eso. Sus ahorros eran inexistentes y la herencia de su abuela seguía bloqueada por la malicia de su familia; todo le hacía sentir que volvía a tocar fondo.
Carlos notó la angustia en el rostro de Lucía y le dio una palmadita suave en el hombro. —Todo saldrá bi