—Y bueno, señor Valladares, sí, me tendió esta trampa. Pero no olvide que mi bufete lleva años manejando casos de Valladares Corp. Si está tan empeñado en hundirme, recuerde que usted también sufrirá. Hágame sufrir todo lo que pueda para que su valiosa empresa se desangre.
—Esa niña... ¿es tuya? —preguntó Fernando, con una voz que cargaba el peso de una sospecha que le quemaba las entrañas.
La idea golpeó a Fernando como agua helada. Siempre había sabido que Lucía tenía una hija con otra person