El invierno parecía haberse adelantado en Nueva York. El viento gélido golpeaba los cristales de la Torre Thorne, pero dentro, la atmósfera era de una calma artificial, una fachada meticulosamente construida. Hacia el mundo exterior, Alexander y Sofía seguían siendo la pareja de oro del mundo corporativo; pero en la intimidad, eran generales de una guerra invisible cuyo objetivo central era un niño de pocos meses: Arthur.
Simón se había convertido en un fantasma dentro de su propia oficina. Sus