Durante meses, el miedo había sido el aire que respiraban. Se habían acostumbrado a las luces tenues, a los susurros en los pasillos y a mirar las pantallas de seguridad como si fueran el único mundo real. Pero la mañana en que Simón regresó con el secreto de Gema guardado bajo llave en su pecho, algo cambió en la atmósfera del "Refugio de los Robles". Ya no había nada que ocultar que el enemigo pudiera arrebatarles.
Esa mañana, el sol entró con fuerza por los ventanales de la cocina. Alexander