El aire en el piso 50 de la Torre Thorne-Lennox era helado, pero no por el aire acondicionado, sino por la precisión metálica con la que se movía el equipo. Alexander y Sofía no solo habían regresado; habían colonizado el espacio. Cada recepcionista, cada guardia de seguridad y cada analista de datos parecía responder a una frecuencia nueva: la frecuencia de la victoria.
Phillip Suant, sin embargo, se sentía como si caminara a través de melaza. Por primera vez en décadas, el "Relacionador Públi