El sol se filtraba por las persianas de las oficinas de Lennox Industries con una luz dorada y polvorienta, una que parecía subrayar la melancolía del lugar. Sofía observaba el horizonte desde su despacho, esperando. Cuando Simón entró, cerrando la puerta con doble llave y activando el inhibidor de señal, el ambiente cambió. Ya no eran los directivos de un imperio; eran dos hermanos que habían quedado huérfanos de certezas.
Sofía no anduvo con rodeos. Le contó sobre la cámara de Faraday, el esp