La pesada puerta doble de caoba se cerró por completo, aislando el despacho real, pero el rastro del perfume costoso, frío y floral de Victoria quedó flotando en el aire como una provocación invisible, una mancha de intromisión en el territorio privado de Megan.
Sin perder un segundo, Megan caminó a pasos rápidos y decididos hacia la entrada. Con un movimiento brusco, giró el pestillo de seguridad, provocando un clic seco y definitivo que bloqueó el acceso. Se giró de golpe hacia Camilo. Sus oj