Capítulo 35 – El Accidente.
La habitación del hospital aún olía a desinfectante cuando Gabriela, Adrián y Mateo se reunieron en la penumbra. El plan ya no era una idea. Era un reloj en marcha. Cada segundo contaba. Mateo desplegó un mapa digital en su tableta: una carretera secundaria a las afueras, sin cámaras de tráfico, sin testigos. El punto perfecto.
–Accidente a las 23:17 –dijo Mateo, voz baja–. Auto incendiado. Dos cuerpos. ADN plantado. Informe forense listo en seis horas.
Gabriela asintió. Su mano en el vientre.