Capítulo 11 – Jaque final.
NARRADOR.
La sala de juntas estaba llena, todos a la espera de lo que allí se decidiría. Accionistas, consejeros y periodistas a los que se les permitió el acceso. Nadie quería perderse el final. Fernando entró con la corbata torcida, los ojos hinchados y la rabia cocida en la voz. Sostenía una cifra: su veinte por ciento. Eso le daba un clavo donde colgarse. Se sentó, miró a todos y habló como quien pide clemencia, pero exige potestad.
—Reconozco mis errores, te falle Gabriela —dijo. —Me dejé