Capítulo 12 – Último aviso.
Narrador.
La mansión Solano amaneció envuelta en un silencio denso, como si las paredes supieran que algo estaba a punto de estallar. Fernando llevaba horas encerrado en su despacho. No había dormido. No había comido. Solo caminaba en círculos, intentando entender en qué momento su vida se había desmoronado.
El reloj marcaba las nueve cuando Luis, su asistente, entró con un sobre en la mano y el rostro desencajado.
—Señor, acaba de llegar esto del tribunal —dijo en voz baja.
Fernando se lo arra