Capítulo 132: Rastros

Kalen agarró con fuerza el cuello de su compañero, tan fuerte que el hombre luchó inmediatamente por recibir aire. Aiden le sujetó el brazo a su mejor amigo y lo miró a los ojos para que no hiciera una tontería. Kalen soltó al hombre y volvió la mirada al computador, ni siquiera se disculpó.

―Por una mierdä, Grimaldi, ¡La próxima vez te rompo la cara! ―El chico estaba tosiendo, realmente lo estaba matando con un solo agarre. ―Yo solo dije lo evidente, ¿Por qué coñø reaccionas de esa manera?

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