La noche había caído con fuerza, trayendo consigo una quietud extraña que se sentía densa en el aire. Los destellos de la tormenta se apagaron poco a poco, pero la tensión seguía presente, recorriendo cada rincón de la habitación donde Eirin y Ethan se encontraban. La liberación de Orestes había destapado un torrente de emociones reprimidas. La ansiedad, la incertidumbre, el miedo, todo ello había crecido con el pasar de los días, especialmente al ver cómo los hilos del control de Orestes se ex