La noche había caído con la misma oscuridad que envolvía a la ciudad. La luz de las farolas titilaba, reflejando una calma superficial que no conseguía engañar a nadie. En el aire, una tensión eléctrica se sentía, como si la tormenta estuviera esperando el momento perfecto para desatarse. Y así, lo hizo.
Ethan y Eirin caminaban por la acera, las sombras de la ciudad envolviendo sus figuras y de las personas que pasaban a su lado, mientras ellos se dirigían a su auto estacionado cerca de la entr