El silencio que siguió a la aparición de Isabella fue más pesado que el estruendo de los disparos. Lucía sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. Su hermana, la que le enseñó a trenzarse el cabello, la que se sacrificó para que Lucía escapara de México hace una década... estaba allí, vestida de cuero negro y con el frío del desierto en los ojos.
—¿Isabella? —la voz de Lucía fue un susurro roto—. Te vimos morir. Mamá lloró sobre una tumba vacía durante años.
—Mamá siempre fue una dramát