El calor de los cuerpos entrelazados de Elena y Lucas era un refugio contra el frío incipiente del amanecer. La excitación de la noche había dado paso a un profundo cansancio, un sueño pesado que los arrastró a ambos. Los primeros rayos de sol se filtraban por las rendijas de la ventana, pintando el pequeño cuarto con una luz tenue y dorada. El olor a humedad y polvo se mezclaba ahora con el tenue aroma de la piel y el cabello de Lucas, un perfume que Elena guardaría para siempre.
Elena se desp