El "Barco Fantasma" gemía su último aliento, inclinándose más y más sobre las turbias aguas del Orinoco. El oro de los Corsarios, la maldición de Francesco, brillaba bajo la luna, su destino sellado con el del barco. Leonel yacía sin vida. Las sirenas de la policía eran un coro ensordecedor, sus luces azules y rojas bailando sobre la superficie del río. Lucas y Elena se enfrentaban a Francesco Russo, el último de los enemigos, en un duelo final en la cubierta que se hundía.
—No lo harás —dijo F