Mundo ficciónIniciar sesiónLa oscuridad del túnel era sofocante, el hedor a humedad y putrefacción se aferraba a la garganta de Elena. El hombre, un matón de los Russo, se cernía sobre ella, sus ojos oscuros llenos de un reconocimiento peligroso. La mano se movía lentamente hacia su cinturón, y Elena supo que el final estaba cerca. El pánico la paralizó, el corazón le martilleaba en el pecho como un tambor frenético.
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