Mundo ficciónIniciar sesiónEl vasto almacén del puerto de Londres zumbaba con la monótona actividad de los hombres de los Russo. Elena se movía como una sombra entre las pilas de cajas y los montacargas, su corazón martilleando con cada paso. El olor a salitre, a pescado, a aceite y a una persistente nota de miedo se aferraba al aire. Había llegado al corazón del "Barco Fantasma", y cada segundo era una cuenta regresiva hacia el descubrimiento.
Se dirigía hacia las oficinas improvisad







