Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco del arrastre de la cadena se había desvanecido en la oscuridad del túnel, pero el miedo de Elena no. La oscuridad era tan densa que su encendedor apenas lograba perforarla, proyectando sombras danzarinas que hacían parecer que las paredes de tierra y piedra se cerraban a su alrededor. El aire, húmedo y viciado, olía a moho, a óxido y a algo más, un hedor a podredumbre que se le aferraba a la garganta. La claustrofobia era casi insoportab







