Leo frunció el ceño, mirando el rellano de la escalera que conducía a la suite. Había notado el cambio en su jefe. No era solo la recuperación física. Había una ligereza, un aura de paz alrededor de Dario que no existía antes de la tormenta.
Más que eso, había sentido el aire cargado de la habitación, y la mirada de Luciana con una mezcla de terror y alegría juntas.
— Leo, escúchame bien, sé que ella tiene la mejor de las intenciones, pero todos estamos arriesgando el pellejo aquí — Le había di