— Así es como debes llevarla — al fin él dijo, dándole un golpecito al arma sobre la funda en la pierna de Luciana — Imagino que no es tan difícil de ajustar, ¿Necesitas que te lo explique de nuevo? — él le dijo con un deje de ironía, y ella supo que se había dado cuenta de lo que ocacionaba en ella y se estaba aprovechando para ponerla más nerviosa.
« ¡Idiota! », lo insultó mentalmente.
— Dormirás con el ar*ma bajo la almohada a partir de esta noche como te lo ordené.
Dario ladeó la cabeza, su